Porque en la red es necesario saber con quien caminas. Y, porque en el Evangelio no valen los anónimos, ni siquiera los seudónimos.

Para testigos nos quiere el Señor. (Hch 1, 8)

Te saludamos José Valdavida y Sor Carmela Suances. A los dos nos gustaría más, los dos preferimos el cara a cara, dialogar.¿a quién se le ocurre?

Yo, Valdavida, hablo con los pies en la tierra, después de veinticuatro años de servicio desde un pequeño santuario en los pliegues de la Cantábrica, encargado por el Obispo de poner en marcha una Comunidad de veintidós Comunidades.

Mi hoy, Sor Carmela, es la madurez de una vida a la que Dios le marcó el camino de la belleza; en esa etapa de plenitud, cuando el artista sólo mira las obras realizadas, porque ya le tiembla el pulso, si intenta seguir pintando. Me toca el arte en plenitud de no pintar nada. La belleza de las obras queda.

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