UNA INICIATIVA PARA COMUNIDADES EVANGELIZADORAS
José Valdavida Lobo
Comunidad de Comunidades
Virgen de la Vega
Pedrosa de Valdelucio

A) FUNDAMENTACIÓN

El origen, la fuente de esta idea viene de muy atrás. Como sucede en algunos de nuestros ríos, tiene manantiales, nacimientos distintos, pero después todos confluyen.

1. – En la perspectiva del Gran Jubileo del 2000

Recuerdo de modo especial la creatividad de la que echamos mano el año 1997. En aquella ocasión toda la Iglesia tenía como programa, el Hijo. Jesucristo era el centro. La concreción sacramental tenía una catequesis que seguíamos todos, y que daba al Bautismo la importancia especial.

Como he hecho siempre, para todos las actividades tuvimos el bautismo como elemento central. Las catequesis previas, que nunca faltaban como parte del “antes”; los temas de reflexión y las celebraciones del “durante”, todo en las actividades tuvo como tema y eje central, el Bautismo. Y la comunidad era objetivo presente. A ella había que acudir para conocer los datos del bautismo, y todo lo que programábamos sólo se podría lograr, viviendo el “después” comunitario.

El Bautismo tuvo una significación especial en la Vigilia de la Luz, la celebración que pensé y acuñé en 1971 como paso de la actividad a la comunidad. Ese año la Vigilia fue una puesta en escena en torno al agua de vida, que era marco y espejo que al reflejar la luz de la fe, la  acrecentaba como sucede siempre que la fe se proclama en comunidad.

La  Eucaristía del envío daba importancia nueva a la vestidura blanca, y el envío a misión cobraba fuerza simbólica en la entrega de un incipiente modelo de tarjeta de identidad cristiana con los datos del bautismo, que cada participante había recabado con antelación en su comunidad.

2. – La  creatividad constante en estas pequeñas comunidades

Comencé en 1990 a tener el cuidado pastoral de nueve pequeñas comunidades. Años después, serían once. En la actualidad son veintidós muy pequeñas comunidades que, desde el 8 de septiembre de 2013, el Obispo de la Diócesis ha querido que formemos una Comunidad de Comunidades en torno al Santuario de la Virgen de la Vega. La referencia a este trabajo durante casi veinticinco años es clave para entender esta iniciativa  “FELICES, POR CREER”, que hoy te presento.

  2.1 – Dar gracias por  mi Bautismo

Ése ha sido santo y seña del programa pastoral. Cuando llegaba la celebración de la Vigilia Pascual, era cita renovada con creatividad constante en esos años. Paso a paso  hemos ido poniendo de relieve estos aspectos:

Cuando algunos quieren renegar públicamente de su bautismo, vimos claro que la respuesta no podía ser lamentarnos. Nos propusimos, como tarea en años sucesivos, ésta de dar gracias por el regalo del Bautismo.

En estos veinticinco años hemos echado mano de varias manifestaciones o gestos mistagógicos.  Por ejemplo:

Yo doy Gracias
Era oferta en la Cuaresma. Cada uno podía adherirse a las iniciativas de preparar esa acción de gracias a Dios, autor, por Cristo, de este medio sacramental, que es el bautismo. La iniciativa siempre incluía dar gracias a mis padres, porque decisión libre suya fue darme ese regalo del Bautismo. El texto que ofrecíamos incluía dar gracias a la comunidad en la cual lo recibí, “en cuya fe fui bautizado”.

Vigilias Pascuales desde la acción de gracias
Dos madres son cada año son las encargadas de acercar procesionalmente el agua, en el momento de la lectura de Ezequiel 36, 25. Ellas habrán adornado con motivos florales el noble recipiente que brilla con la luz nueva del agradecimiento.
La actitud de acción de gracias tiene, de nuevo, su puesto antes de la renovación de las promesas bautismales. En torno a la fuente, con un texto proclamado a coro, damos gracias a Dios Padre por Cristo en el Espíritu, recordando a los padres y a la comunidad cristiana en la que hemos sido bautizados.
Los padres siguen estando presentes en el rito de la bendición del agua. En el momento de rociar con el agua bendecida, se acercan por familias. Los padres reciben el agua lustral del sacerdote y ellos, a continuación, rocían a sus hijos.

  2.2 – Porque… el Bautismo es el gran regalo

Es motivación constante en esta nuestra comunidad que quiere  ser consciente de su origen sacramental. Aparece en moniciones, en homilías, en la oración universal, en gestos mistagógicos diversos, aprovechando tantas ocasiones que descubrimos para poner de relieve la importancia fundamental del Bautismo.

La fuente bautismal es, a la vez, pila del agua bendita
pila-bautismalLo hemos cuidado al remodelar las iglesias, o cuando tuvimos la ocasión de dotar de Fuente bautismal al Santuario. Al entrar en la templo nos acercamos a la Fuente bautismal para santiguarnos con el agua bendecida. Y, a veces, sobre todo en tiempo de invierno, cuando el acceso al templo es por la puerta más pequeña, se hace preciso acercarnos a la Fuente Bautismal, y lo hacemos. Cuando el agua se ha secado, la Eucaristía dominical se inicia en torno a la Fuente bautismal, y tras la bendición del agua, cada uno se acerca para santiguarse con el agua bendita. La procesión de entrada es la de una comunidad que se encuentra con su origen sacramental.

Un nuevo modelo de “partida de bautismo”
Hemos recibido, como herencia de inestimable exquisitez notarial, los libros parroquiales. Y los conservamos con el cuidado y el aprecio que se merecen, y en ocasiones diferentes lo vivimos en comunidad, echando mano de los libros bautismales con la necesaria mistagogía. Esto no impide que echemos en falta que en ninguno de los modelos heredados, y que hemos de transcribir fielmente, si se trata de conservar ese valor notarial, en ninguno se le comunica al creyente que ese día había comenzado el gran regalo de la vida nueva en la comunión de la Santa Trinidad.
Sin menoscabo de los protocolos notariales, hemos creado un nuevo modelo de comunicación de la buena noticia acaecida en el bautismo. A quien descubre esa novedad de gracia, se la facilita una copia de la partida del bautismo con los datos esenciales de la misma, pero redactada según un modelo que es anuncio gozoso de lo que acaeció ese día, por voluntad libre de los padres, quienes pidieron a la comunidad el regalo del bautismo para su hijo, y se concedió ese regalo que fue vivido en clima de fiesta y alegría por parte de toda la comunidad.
Te adjunto uno de los modelos usados [COMUNICACION GOZOSA DE LA CELEBRACION DEL BAUTISMO].

  2.3 – La verdad que hemos de anunciar una y muchas veces: La comunidad es primer sujeto de la fe en el Bautismo.

Creo necesario llamar la atención sobre este aspecto. Necesitamos emprender unas catequesis mistagógicas que nos ayuden a nosotros, los presbíteros, a ser conscientes, y que ayuden a ser conscientes a todos los fieles de esa verdad, con la que la Constitución dogmática sobre la Iglesia del Vaticano II se autodefine en el número 1, en el primer párrafo, al hablar de la sacramentalidad – signo e instrumento – de la Iglesia para la unión con Dios y para la unidad de todo el género humano, y que la resume y describe con esa frase, tomada de San Cipriano: “Así se manifiesta toda la Iglesia como una muchedumbre reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (Ver L. G. 4)

Sólo si asumimos esa verdad, se puede ir  a construir la nueva comunidad, lo que los dos Papas llaman “re-hacer la trabazón cristiana de las comunidades” (Christifideles laici, 34, asumido por Ubicumque et semper). Los dos Papas afirman con claridad que esa tarea de re-construcción es “la condición” para que sea posible evangelizar hoy nuestra realidad eclesial y social. Si no estamos convencidos de que se trata de una tarea nueva y urgente – el calificativo es también de los dos Papas – y de que esta tarea la hemos de asentar sobre bases sólidas, no podemos emprenderla. Haremos cosas, pero estaremos construyendo sobre arena. (Mt 7, 26-27)

Pongamos el centro donde está.  Las manifestaciones serán diversas
No volvamos a caer en un nuevo clericalismo. Necesitamos descubrir que sólo si vamos juntos, seglares y sacerdotes, descubriremos lo que Dios hace, cuando nos hace comunidad – ¡¡Porque SOMOS COMUNIDAD!! – y  lo que Dios nos pide y espera de la comunidad. – ¡¡Porque TENEMOS QUE RE-HACER nuestras comunidades!! – Las  manifestaciones, las maneras de hacer este camino, serán varias y creativas.
En ese nuevo modelo, antes citado, de la partida como noticia gozosa, el Bautismo aparece como raíz y fundamento de mi pertenencia a la comunidad. Y aprovechamos las diversas ocasiones que se nos presentan para invitar a hacer presente ese regalo.
De diversas maneras, en actos y celebraciones litúrgicas damos, importancia a la Pila y Fuente Bautismal, y lo hacemos recurriendo a los libros de bautizados.
La comunidad es tenida en cuenta, y aparece como centro de todas las celebraciones vitales. Este papel de la comunidad tiene que aparecer siempre que queremos poner el acento en una nueva y totalmente necesaria organización de la corresponsabilidad.
La comunidad, por ejemplo, cobra una importancia especial cuando el misterio de la vida llega al culmen ante el misterio de la muerte. Las exequias son ocasión muy buena para poner de relieve el papel de la comunidad. Claro que el difunto es de su familia. No se puede negar ni olvidar. Pero también es verdad que el creyente difunto es miembro de una comunidad que sabe acogerlo, que sabe hacerse presente en ese momento.
En nuestra Comunidad de Comunidades, por ejemplo, todas y cada una de las comunidades que se reúnen son tenidas en cuenta, y el Santo Titular es conmemorado en la anáfora de la Eucaristía Mayor de los domingos, que así, entre otros recursos, se descubre la Eucaristía como fuente y epifanía de la comunión en la comunidad  de comunidades. (Ver “Mane nobiscum, Domine”. Cap. III)
Subrayo el aspecto e que son todas las comunidades las que están invitadas a participar comunitariamente en la celebración de la Vigilia Pascual acudiendo con su Cirio Pascual y con su candelabro.  Del Cirio del Santuario, donde nos reunimos para la Vigilia Pascual, se encienden los demás Cirios parroquiales. Cada participante enciende su luz en el Cirio de su pequeña  comunidad. Los candelabros serán elemento importante en la fiesta del Domingo de Pascua.
La comunidad, como he dicho más arriba, comunitariamente acepta el regalo y da gracias por el bautismo, recitando a coro una fórmula comunitaria que tenemos todos.
En ocasiones todos nos hemos puesto una vestidura blanca, un fular con el texto del Apocalipsis: “Nos ha hecho un Reino y sacerdotes para Dios” (Ap 1, 6)

Hay algo que ya irás descubriendo, y que siempre es un reto a la creatividad:
La comunión siempre es suma. Nunca es resta. La comunión enriquece.
Si no ayudamos a vivirlo, miremos y examinémonos de creatividad.

3. – Buscadores de la nueva comunidad para los tiempos nuevos

 Es el paso en el que nos encontramos actualmente, después de tres años de trabajo. Ese paso, que lo iniciamos en nuestra Comunidad de Comunidades el año 2010, ahora, contando con la aprobación del Obispo, al felicitar a las comunidades “por el servicio que estamos prestando a la diócesis” (Carta de 11-07-2014), se encuentra en una etapa nueva, pues estamos participando en la Escuela de Evangelizadores. (Ver las manifestaciones diversas en la página www.encomunionparaevangelizar.com)

4. – El Año de la fe, una etapa importante, un espaldarazo claro

Lo cito sólo como una etapa,  pero… ¡qué ocasión tan buena! Fue un verdadero espaldarazo a nuestra apuesta, que venía de antes.

“Sólo una etapa”, porque el tema de la comunidad, como centro de la vida de fe, tiene, como has visto, una trayectoria muy clara, y la debe tener para toda comunidad que tome en serio su ser cristiano.

¡Qué buena ocasión! “Un espaldarazo” La Carta “La Puerta de la Fe proclama con fuerza esta verdad: La comunidad es sujeto de la fe. En el texto, que recojo a continuación, aparece con total claridad la importancia y la interrelación entre  bautismo y vida de fe, que sólo se vive en la comunión dentro de la comunidad, que a su vez se sabe y se acepta como parte en la comunión eclesial, que es  Comunión Trinitaria.

“La misma profesión de fe es un acto personal y al mismo tiempo comunitario. En efecto, el primer sujeto de la fe es la Iglesia. En la fe de la comunidad cristiana cada uno recibe el bautismo, signo eficaz de la entrada en el pueblo de los creyentes para alcanzar la salvación.” (P. F. 10)

Esta afirmación, de gran calado y con implicaciones pastorales, que nadie puede desconocer, se apoya en textos del Catecismo de la Iglesia Católica, que la Carta cita expresamente.

Hay una segunda afirmación, que refuerza con claridad la modalidad de nuestra nueva acción misionera.

“Con su amor, Jesucristo atrae hacia sí a los hombres de cada generación: en todo tiempo, convoca a la Iglesia y le confía el anuncio del Evangelio, con un mandato que es siempre nuevo. Por eso, también hoy es necesario un compromiso eclesial más convencido en favor de una nueva evangelización para redescubrir la alegría de creer y volver a encontrar el entusiasmo de comunicar la fe (P. F. 7)

Nuestra decisión de emprender la re-orientación de toda la vida y las actividades como respuesta al Proyecto eclesial de la Nueva Evangelización, es una clara apuesta por poner de relieve el papel de la comunidad. Nos encontró ya en camino. En ese Año recibimos un nuevo impulso para su relanzamiento, poniendo como eje el regalo sacramental de la vida nueva recibida en el Bautismo y que está de modo inseparable unida a nuestra comunión eclesial, pues este sacramento  “nos introduce en la vida de comunión con Dios y permite la entrada en su Iglesia” (P. F. 1)

En fidelidad a la teología conciliar decimos que esa Iglesia de la que habla es la Iglesia de comunión, o sea, es la Iglesia que vive y se realiza como tal en “las comunidades, sobre todo diocesanas y parroquiales, en las que vive, y en las que de algún modo se hace visible” (A. G. 37). A la luz de esa doctrina conciliar la afirmación tiene toda su importancia pastoral.

Podemos decir en paralelo: La preparación del Gran Jubileo siguió este camino: Preparar la celebración de los 2000 años del nacimiento de Jesucristo al que estamos unidos por el Bautismo.

A partir del Año de la fe el camino pastoral de futuro será éste: Bautizados en la comunión con Dios para vivirla en comunidad, rehacemos nuestra comunión para poder anunciar con gozo a todos que Jesucristo es la fuente de nuestra felicidad.

Ésta es la línea catequética que seguimos en todas las actividades.

B) DESCRIPCIÓN DE LA INICIATIVA: FELICES POR CREER

Estamos decididos a promover juntos una acción totalmente nueva: Que haya cristianos que damos  gracias por el bautismo que lleva dentro la misión.

En su expresión-síntesis “FELICES POR CREER” tendrá tantas aplicaciones cuantas se quiera. Todas tendrán en común esta doble línea misionera: la alegría por creer que lleva dentro le entusiasmo por comunicar.

Cuando ya estaba esbozada esta iniciativa, nos hemos visto sorprendidos muy gratamente por la reiterada referencia que el Papa ha hecho ante auditorios muy diversos a conocer y a celebrar el día de nuestro bautismo

El lema síntesis de nuestra iniciativa puede ser éste:

FELICES por haber sido llamados a CREER.. . por eso, lo COMUNICAMOS.

Algunos pasos

1º. – Adquiero los datos de mi bautismo

Es el paso primero. Me pongo en contacto con mi comunidad de origen, aquella en la que comenzó mi vida nueva en Cristo por el Bautismo. Si yo no tengo este dato, lo pregunto a mis padres.

Recabo los datos de mi bautismo. Sería bueno que tuvieses una copia literal de tu bautismo. Pero nos basta una “partida de Bautismo” con la firma y el sello de la persona encargada del Registro de libros parroquiales.

2º. – Me uno a esta iniciativa FELICES  POR CREER

Una vez leído este informe, si estás de acuerdo, nos envías tu adhesión, usando el modelo que puedes descargar. Lo encuentras en este apartado de la página con el título ESTOY DE ACUERDO CON LA INICIATIVA FELICES POR CREER. Con los datos que allí se solicitan lo envías a la dirección e. mail que te indica.

Acceder a la página ESTOY DE ACUERDO CON LA INICIATIVA FELICES POR CREER.

3º. – Participo en la tarea de crear una nueva manera cristiana de relación social

Esta nueva manera cristiana de relación social es tarea que se nos ofrece a la creatividad de todos. Es una de las muchas concreciones posibles de “evangelizar la cultura”, dentro del amplio campo que abrió el Beato Pablo VI, con su Exhortación Apostólica “Evangelii nuntiandi, números 18 y 19.

Como un anticipo a reflexiones más amplias, damos aquí sólo unos apuntes que merecen y esperan esa ampliación:

Bautismo, comunidad y fiesta siempre han estado unidos
Ha sido una constante en la historia mejor de nuestras comunidades.
¡Rehagamos esa vinculación! Seamos creativos. Sepamos dar ese tono festivo, por supuesto, a los nuevos bautismos. Pero, seamos creativos, y recuperemos para los ya bautizados esa dimensión de fiesta por el regalo.

Introduzcamos una fiesta cristiana de nuevo cuño
Esta nueva fiesta será el día de la celebración anual de mi bautismo.
Como toda fiesta, ha de reunir unas características:

  • Ha de ser conocida y anunciada. La fecha de mi bautismo debe pasar a formar parte de la buena noticia que yo doy como evangelizador.
  • La comunico con gozo, porque yo deseo celebrar esa fiesta.
  • La celebración toda ella tendrá claros gestos cristianos:
    • Celebro ese día la Eucaristía, y en ella pido que la comunidad conozca que ése es mi día natalicio. Si en esa misma fecha y lugar fuéramos más los que celebramos este nuevo nacimiento, lo haríamos juntos, en claro gesto de comunión.
    • Si en una comunidad cristiana fueran muchos los que se unen a la iniciativa, lo más normal sería celebrarlo juntos en la Eucaristía dominical.
    • Soy yo quien hago la fiesta. No busco que me hagan la fiesta. Por eso soy yo quien comparto un gesto, un signo de fiesta con los míos: Mis padres, mis compañeros de comunidad, mis amigos.
    • No permito que sobrepase la categoría de signo. Libremente limito el alcance social de ese gesto. No admitiré que quienes conozcan esa buena noticia se vean comprometidos a hacer regalos a mi persona.
    • Doy un valor misionero a mi celebración: Lo comunico con gozo a otros.
    • Como pide el Papa en “La Puerta de la fe”, uno fe y solidaridad. Uno  mi bautismo con mi comunión eclesial, y hago una aportación, según mis posibilidades, a la obra evangelizadora de la Iglesia.
    • Si por mi información y anuncio otros descubren la buena noticia de la vida nueva, y pegunta si pueden unirse, les informo de la posibilidad de formar parte de la iniciativa FELICES POR CREER.
    • Si quieren, pueden participar también ellos en el donativo evangelizador ese día. Pero no nos lo han de dar a nosotros. Que sea otro el cauce de su comunión, y que abarque con claridad las dos vertientes; la del anuncio del Reino, Jesús, y la del servicio a los necesitados.
    • Un lema pudiera ser: No gastes nada para mí. – Hagamos juntos algo importante por los demás.
4º. – Tenemos en proyecto crear o mejor,  perfeccionar la acreditación de nuestra identidad cristiana. El modelo puede ser el que ya hicimos hace tiempo.

Te daremos más informes, tan pronto lo tengamos ultimado.

De todos modos, me interesa mucho saber tu opinión sobre esta iniciativa, tanto si te decides a formar parte de ella, como si, por las razones que espero me digas, crees mejor no hacerlo.

Gracias, de todos modos.

Madrid, 3 de diciembre de 2014.
Fiesta de San Francisco Javier.
Tenía los brazos cansados de tanto bautizar.