LA TERRAZA

TerrazaEVANGELIZAR DESDE LA TERRAZA  (Mt 10, 26-27)

El título de esta parte de la Casa y Escuela de la Comunión, es ya invitación a subir, a profundizar. A la terraza sólo se llega, subiendo. No nos quedemos en niveles y en recursos que son buenos, pero que están tocados de muerte.

Tenemos un reto grande. Lleguemos a hablar de él.

Está bien que nos informemos mutuamente cómo usamos los M. C. S. , en especial los más modernos, que son actuales, y que nacen con la etiqueta de “ultima generación”…¡¡hasta que salga la nueva!! Porque todos nacen con vocación de ser superados por otra producción que, sin embargo, sigue las mismas coordenadas.

Estatua de la libertadNo  demos la espalda a un reto interno a la propia cultura digital, tal como nos la han dado ya condicionada. Pensemos, atrevámonos a pensar, echemos mano de la “parresía” necesaria para crear nuevos modos de usar el hardware, o sea, para crear las nuevas maneras de usar toda esa tecnología admirable, ofreciendo nuevo software que todo él esté abierto a ser llenado por la vocación de comunión, que es inherente a la vida nueva, la que nos da la fe.

El refrán castellano “Quien da primero da dos veces” ha tenido una aplicación clara. Se han adelantado a crear un tipo de software para que sirva a los modelos y a la cultura economicista, de un humanismo sin Dios, y cuando queremos poner en marcha y funcionamiento nuevas comunidades, resulta que nos responden… con “un millón de amigos”, pero sin la menor posibilidad de una sola comunidad, porque han nacido para sumar individualidades, nunca para crear. Porque  la comunidad no es la suma cuantitativa de individuos, sino el resultado de una misma vida compartida por todos cuantos acepten vivirla. Esa nueva vida en comunión sólo es posible desde la actuación sacramental, desde la acción simultánea de Dios que es Trinidad, que es comunión, y que, por eso, nos re-hace comunión, nos hace a su imagen y semejanza, y desde la respuesta nuestra, que acepta su Reinado, y lo vive creando comunidades, ámbitos donde esa nueva vida es posible.

No. No estoy soñando. Siento el reto. No aventuro soluciones. Espero, animo, pido al Espíritu, que es amor creativo, luz, sabiduría, ciencia, consejo no para tener ya la respuesta, la solución acertada, sino “parresía” para decir todo lo que hay que decir.

Comenzar por poner en común cómo estamos usando en nuestra comunidad los modernos m. c. s., es totalmente necesario.

Pero, ya desde el principio es preciso contar con esa valentía necesaria en todo comienzo. En cuestión de m.c.s. , aunque se hayan dado verdaderos saltos, estamos sólo al comienzo.

No podemos dejar de aprovechar sus posibilidades para evangelizar. Pero no nos podemos contentar diciendo que ya son muchas.

Es verdad. Pero hemos de dar el paso adelante. Hemos sido constituido por Dios atalayas de lo nuevo (Ez 3, 16)