PEREGRINACIÓN A FÁTIMA DEL 2 AL 5 DE SEPTIEMBRE 2017

                                                                                                                  PEREGRINOS DE OJOS Y CORAZONES ABIERTOS
FATIMA – 2017 – CENTENARIO DE LAS MARIOFANÍAS
CRÓNICA DE UNA ACCIÓN DE GRACIAS
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José Valdavida – Cronista

Peregrinos desde nuestras Comunidades de origen
De comunidades cristianas de Burgos, San Martín de Humada, Villamartín de Villadiego y de esta Comunidad de Comunidades, 17 peregrinos emprendíamos la ruta que había sido anunciada con esa necesaria claridad: Era una Peregrinación. El título que nos dimos fue éste: PEREGRINOS DE OJOS Y CORAZONES ABIERTOS, porque todo, desde el paisaje, el arte, la historia y el misterio de Fátima, todo requiere apertura de visión, de marco cultural y de proyecto de vida.
La puntualidad comenzó a ser servicio para nuestra convivencia, con ligeros olvidos, que tuvieron rápida solución.

Cronistas de la tierra, del arte y de la historia
Tomamos la ruta más corta, que está llena de mensajes que piden un cuidado y una atención.
Rufino fue el primer cronista de la tierra por la que discurren las nuevas autovías – tomamos nota de la reanudación de las obras de la que cruzará nuestras tierras – y que te permiten correr, pero, a veces, sin saber mirar a los montes, las Peñas de Cervera, estribación de la Cordillera Cantábrica, o la Peña Amaya, con sabor a siglos de presencia humana; a los ríos Pisuerga y Duero y al Canal de Castilla, y al Tajo y al Atlántico, ya en tierras de Portugal. Tuvimos recuerdos para el cereal que de siglos ofrecen estas llanuras castellanas, y para los garbanzos de Fuentesaúco. Miramos a las factorías de vehículos en Palencia y Valladolid, a los trenes AVE que llegan a Palencia y siguen hasta León, y supimos, al pasar bajo el puente, que el nuevo AVE se prepara para llegar a Galicia. Vimos muy de cerca los efectos destructivos del fuego. La autovía en Portugal nos llevó y nos trajo atravesando toda la zona amplia de montañas completamente quemadas. De pronto, en lo más alto de un pino quemado desde la base, verdeaban las últimas ramas. Una profecía. Volverá a verdear la sierra de la Strella.
En este marco Elena iba poniendo las notas de arte y de historia. Que estas tierras son archivo de proyectos y etapas de imperios, documentado en mosaico y cerámica sigillata; crónica de invasiones y frente a ella, tesón de reconquista; formación lenta de comunidades de tiempos visigóticos, o con la mejor firma en sillares de un románico único en el proyecto de templos y fuentes bautismales. Supimos de Condes y Reyes, de Reina, que nace en estas tierras y es creadora del nuevo modelo de Estado con visión clara de la unidad; de monasterios y santuarios; de archivos nacionales con documentación de siglos.

Parada para tomar algo y… poner cara a los nombres
El cronista hace gustoso un punto y aparte para dejar memoria de la parada, que era necesaria dentro del plan de viaje, pero que fue útil, más allá de esa su primera función, al permitir poner cara a los nombres que ya comenzábamos a escuchar, pero que cada uno abría ventanas a horizontes desconocidos. Breve fue, pero importante este tiempo.

Con la ayuda del libro de Eloy Bueno
Es justo dejarlo escrito, porque fue anunciado desde el momento primero, apenas llegados a Fátima. El título de su libro, EL MENSAJE DE FÁTIMA, queda resumido en el subtítulo preciso: “La misericordia de Dios: El triunfo del amor en los dramas de la historia”. Con amplía y selecta documentación, enmarca la intervención de Dios por medio de las mariofanías en la historia concreta de Portugal, y fácilmente ampliable a España y Europa de aquellos tiempos, que ahora cumplen los 100 años.
Nos sirvió como guión para una breve aproximación al misterio de Fátima; le dedicamos un tiempo más amplio el lunes, antes de peregrinar a Aljustrel, a la realidad vivida por aquellas familias de Lucía, y de los Santos Francisco y Jacinta.
Gracias, Eloy.

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Estos fueron los hitos de nuestra peregrinación
Uso la expresión “hito” en el sentido de mojón, de piedra miliaria que señala caminos, y también en el de acontecimiento o jalón que resume aspectos esenciales y vitales.

P1060923 Fátima es …. ¿luz! y es … ¿profecía!. 
Es el primer hito, no sólo cronológico, sino vital. Participar en el Rosario en la Capelinha, apenas llegados a Fátima. Me sentí ser luz que se apoya y que apoya la luz de miles de puntos que rasgan la oscuridad, y llenan todos los espacios de la gran explanada. Descubrir a mi lado que la misma Avemaría la rezas con gentes de acento italiano, inglés, de “hispanos”, de lenguas que desconoces por completo, en una traducción sin traductor, porque es profecía de la misma fe y la misma piedad. Era una lección aprendida caminando y levantando en alto, con todos, en momentos bien pensados, levantando en alto, con la vela encendida, mi pequeñez hecha ¡luz! Era ser parte anónima, pero vital de un pueblo de profetas.

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Fátima es…¡Cruz!
Sobre la corona, que brillaba aquella noche en lo más alto de la torre de la Basílica primera, la del Rosario.
En la Cruz-Luz, sin marco que haga sombra alguna, que abría el caminar pausado de la imponente procesión de antorchas.
En la Cruz-Oración que pende del Rosario hecho emblema luminoso en la noche, y que pasa a ser mensaje blanco en el día. La oración es luz que se vive dentro y que se percibe fuera.
En la Cruz-silueta, de áspero metal que, en el silencio más callado, habla de entrega voluntaria, ¡sólo por amor!, del Dios que se hace hombre, y asume y hace suyas las cruces todas de todos los tiempos y lugares.
En el Vía-Crucis, que recorrían y con gesto respetuoso tocaba aquel matrimonio, ya de edad, que lo seguían con ritmo repetido: levantando los ojos a la escena de la estación, y bajándolos, al encontrar en su historia personal o familiar el eco más actual a la enseñanza de Jesús, de los evangelistas y de la piedad cristiana, que resume el Vía Crucis.
Fátima es toda ella respuesta silenciosa, clara, al misterio del dolor, presente en todos los tiempos, mirado aquí desde el amor fuente de la Trinidad Santa, que por iniciativa amorosa, lo hace suyo en la encarnación del Hijo, y lo transforma y nos lo devuelve hecho luz en su glorificación.

 

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Fátima es…¡Misterio Pascual!

El espacio urbanístico creado en el conjunto guarda una enseñanza clara, si sabes escuchar. Hay un paso, muy de agradecer, desde aquella primera plasmación – remozada y acogedora hoy – en la basílica del Rosario, que responde a lo más inmediato del mensaje repetido en las mariofanias, y que se nota en la basílica, amplia y sin espacios de sombra, dedicada a la Santa Trinidad. Es un paso dado a la vez por los orantes y los teólogos, que a una descubren en lo más hondo de los diálogos de los niños, que la Santa Trinidad habla de luz, de victoria, de alegría. El Santuario es un “espacio que rasga la profanidad de lo cotidiano” desde esa luz que llena y da razón de ser a Fátima, en medio de la realidad más oscura. El amor está en el origen de todo; el amor explica el camino andado por el Hijo; el amor, vivido en la persona del Espíritu Santo, es fuerza nueva que vence toda oscuridad, la personal y la social más anónima. Ese recurso, aparentemente mínimo de levantar todos la luz de mi antorcha al confesar la Gloria de la Santa Trinidad es un ejercicio de profecía del Misterio Pascual, si pastoralmente ayudamos a caer en la cuenta.

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Fátima es…¡Silencio orante!
Lo vivías en la mañana, antes de que el sol brillase suave sobre la piedra blanca de la basílica de la Santa Trinidad. A Fátima se viene a rezar. En Fátima se aprende a rezar. Con los pasos cortos y dolientes, con esa fe hecha piedad en tantas madres que, de rodillas, acompañadas en silencio orante por su esposo o por el hijo o hija más joven, hacen el recorrido desde la parte alta de la explanada y bordean el exterior de la Capelinha, y en número menor, bordean el interior del recinto.
En Fátima aprendes a decir “Hágase en mí según tu Palabra”. Por esa puerta entró María en el Misterio de Dios. Ésa ha de ser la llave que nos abra a todos ese acceso necesario a la experiencia personal de la oración. Ser peregrino es venir de alumno, es aprender de Ella a orar, la creyente que se expresa hablando con Dios, y lo hace con textos y metáforas de toda la tradición de Israel.
En Fátima aprendimos a rezar con la Iglesia. La oración de los Laudes, al comienzo. La oración de las vísperas, al caer de la tarde. Aprendimos a rezar a coro. Entrábamos dentro del salmo y del himno, o de la lectura breve.
En Fátima aprendimos que hay que llevar una silla plegable, para seguir la celebración solemne de la Eucaristía, pues la utilización cambiante de los espacios abiertos no aconseja colocar sillas. Pero celebramos con fe la Eucaristía en lengua española en la Capelinha.

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Fátima es…¡conversión!

Es mensaje primero de las mariofanías. Se vive en la oferta de confesores en todas las lenguas que tienes en los amplios espacios de la basílica nueva. Hemos de reconocer que no fue un hito, un mojón señalado en nuestra peregrinación. Decirlo es cuestión de sinceridad objetiva.

 

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El viaje de vuelta… quiso ser Ruta cultural por las Universidades

Queríamos visitar y aprender de esos caminos del saber, en la Universidad de Coimbra y en la de Salamanca. No pudo ser por razones de tiempo. A Coimbra ni nos acercamos. A Salamanca sólo pudimos dedicar un breve espacio de tiempo, aprovechado por Elena para situarnos en su importancia artística y cultural, que fue más bien aperitivo para futuras ediciones con más calma.

El viaje de vuelta… supo ser un rosario especial
Ya en el autobús, la oración de vísperas la sustituimos por un rosario de acciones de gracias y una letanía de advocaciones las más variadas. Porque… Fátima es “¡Rezad el Rosario!”. Nuestra peregrinación ensayó un Rosario de los Misterios de la Luz con intenciones puestas por todos, y que llenaron las pausas de cada cinco Avemarías. Con una letanía tejida por todos con advocaciones a la Virgen, echando mano de los recuerdos y de las preferencias de cada uno por lugares y devociones marianas.

Me apunto para la próxima… ¡peregrinación!
“El trece de mayo…” cantado como final del Rosario tuvo una firma en el comentario recogido por el cronista al estrechar la mano: “Hasta la próxima…¡que sea Peregrinación! Así sea.