PROYECTO ECPE CONVERTÍOS – ENCARGO Y GOZO

TRIBUNA 3ª

Buenos días, también en este marco del CORONAVIRUS.

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Te invito a hacer el signo cristiano, palabra y gesto, que ha sido capaz de resumir los dos extremos del mensaje: La fuente de todo amor, la Santa Trinidad, y la Cruz, la prueba más grande de amor de Dios. Dentro de ese amor me quiero situar desde mi pensamiento, desde mi corazón y en las relaciones con quienes estén a mi lado a derecha e izquierda. Hacemos juntos la Señal de la Cruz: En el nombre ….

Saludo a cada uno con la hermosa síntesis de Pablo en la 2ª carta a los cristianos en Corinto: La gracia de Nuestro Señor, Jesucristo – el amor de Dios – y la comunión que crea el Espíritu Santo estén siempre con vosotros.

El día 14 de este mes, cuando decidimos que el tema de esta Tribuna fuese la “conversión” no podíamos imaginar las limitaciones que íbamos a encontrar. Sin poder reunirnos, sin poder desplazarnos, sin el recurso el streaming. No nos hemos detenido. Con recursos pequeños, te invitamos a participar. Os he dicho que, más que nunca es necesario haber leído los apuntes. Sólo así será posible el diálogo. Vamos a aprender del modelo de ruedas de prensa, bien seguros de que hay filtros. Si has enviado aportaciones – preguntas o luces nuevas – gracias. Entrarán apenas termine este resumen del tema que os envié. Dadas las limitaciones, las sugerencias que quieras hacer durante esta Tribuna no podrán entrar. Las tendremos en cuenta para dialogar tan pronto podamos. Como la cosa va para largo y la movilidad será reducida, estamos buscando otro streaming que nos permita seguir con la próxima Tribuna.

Nos acercarnos al tema de la conversión, escuchando la llamada a ir a la fuente de alegría. Así he planteado el tema, que es amplísimo. Prometo que volveré sobre él con más tiempo.

Me acerco siguiendo la línea que marcan los titulares en mayúsculas que los leo, subrayando la conexión entre ellos.

1º.  HABLAMOS DE LA CONVERSIÓN ¡¡CRISTIANA!!  O sea. No entramos a hablar de otras ofertas de felicidad y de alegría, de otro tipo de conversión. Sólo miro a Jesús que, pobre en Belén, pide al Padre que le envíe un coro de ángeles. Quiere anunciar la paz con música de calidad. Y su  última palabra, reiterada después de la resurrección, fue también la Paz. La Paz os dejo. Mi Paz os doy.  

  • Conversión es decir SÍ a Jesús, al saber por Él que Dios es Amor. Mi vida en Cristo se asienta en que Él me garantiza que soy amado por el Padre. Fue verdad primera que Jesús, Catequista de nuestro bautismo, nos daba en la Tribuna 1ª, al hablar con Nicodemo.

2º. – JUAN BAUTISTA. CONVERSIÓN Y BAUTISMO. La conversión tiene un recorrido. Llegará a ser palabra de Jesús, pero antes es mensaje de Juan. Su mensaje, en respuesta a quienes le preguntan, es ¡Fuera egoísmos! La razón, clara: “Así todos (toda carne) podrán ver la salvación de Dios”. El Amor de Dios brillará con claridad. Oiremos después: “Seréis mis testigos”.

Ahora sólo subrayo que la conversión, que Juan anuncia y  pide, es misión y es diseño de Dios para la alegría de todos. He caído en la cuenta rezando este tema. Dice el Ángel a Zacarías: “No temas”. “Muchos se alegrarán de su nacimiento”. “Estará lleno del  Espíritu Santo ya en el vientre materno”, así podrá “ir delante del Señor, con el espíritu y poder de Elías”, para convertir los corazones de los padres hacia los hijos, los de los desobedientes a la sensatez de los justos. (Lc 1, 11-17). Zacarías verá a su hijo: “anunciar a su pueblo la salvación por el perdón de sus pecados”, y recurrirá al sol, señal clara de vida y alegría: “nos visitará el sol que nace de lo alto”. (Lc 1, 77) 

3º. –  CRISTO, LUZ DE CONVERSIÓN. HERENCIA A LA IGLESIA. Para entender la conversión he de escuchar a Cristo desde dentro de su Iglesia, y con Él aceptar el amor del Padre como centro de mi existir. Sin esa actitud, no puedo hablar de conversión. Por eso, Jesús la incluye en su predicación. Por eso, nos deja esta herencia, y marca los pasos: * Invita: ¡Convertíos y creed en el Evangelio. (Mc 1, 14-15 -Mt 4, 12-17) “Evangelio” es conocer y vivir la Buena Noticia: “Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Unigénito” (Jn 3, 16) Estamos en el diseño de alegría. * Habla de “pecado”. Si alguien no quiere oírle hablar del pecado, tendría que arrancar páginas de los Evangelios, las cartas y Apocalipsis. No sería Jesucristo. Su vida, muerte y resurrección, su estar a la derecha del Padre, todo lo ha hecho “por” nuestros pecados. Las citas, incontables. Pero, es que da más pasos. * Perdona los pecados, como Hijo de Hombre. Los escribas lo acusan de blasfemo, al oír: “Tus pecados te son perdonados”. En cambio, “los que lo ven alaban a Dios, que da a los hombres tal potestad  (Mt 9,1-8)

Prepárate para una lección nunca pensada. Hay una progresión desde el enviar a los apóstoles a predicar la conversión – el ensayo de la salida misionera (Mc  6, 12-13) – hasta enviar a su Iglesia a perdonar los pecados. Cerca ya del final, en el Templo, después de la entrada triunfal, nos da la gran lección para sacerdotes y fieles. Recemos Juan 12, 20-36. A quien acepte ser mi servidor y morir como grano de trigo, “el Padre lo honrará”. Con esa misma certeza nos confiesa que su alma está agitada, y se pregunta: “¿Qué diré?”, y sigue como pregunta la posibilidad de que lo libere “¿Padre líbrame de esa hora?” // Su reacción fue admirable: Sabe el horror que vivirá en Getsemaní, (Lc 22, 40-46). Y no pide que lo libere. Pone al Padre en el centro de su vida y cambia la escena: “¡Si para esto he venido! Padre, glorifica a tu hijo”. ¡Es una oferta de calado! Ser “como grano de trigo” que cae y muere es comienzo de glorificación del Padre. Nadie pudo imaginar que era posible acercar de esa manera amor de Dios y muerte. El Padre hace que sea comienzo de glorificación aceptar la muerte por Amor, fiado en su poder vivificador. ¡¡Es la victoria del Amor!! Sólo, ese marco de Amor del Padre permite entender el derramar su sangre “para” el perdón de los pecados”. Eso es la Eucaristía, camino de su pasión y muerte:Sangre derramada para el perdón de los pecados” (Mt 26, 26-28). Y como nos mandó: “Haced esto en memoria mía”, su valor sacrificial y vicario se perpetúa; nos devuelve la alianza en fidelidad, pone la medicina en la raíz del pecado. En la Eucaristía nacemos como Iglesia. // Sólo, desde lo más hondo del misterio de amor se puede entender que el día mismo de la Resurrección, con los de Emaús ya en Jerusalén, Jesús abra a ellos y a nosotros el entendimiento para comprender las Escrituras que dicen: “El Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.” Y en ese marco pascual inaugura nuestra misión: “Vosotros sois testigos de esto. Yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto” (Lc 24, 45-49) Juan es notario: El perdón de los pecados y la misión están unidos: “Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos” (Jn 20, 22-23)  //

Amigos: Somos testigos. Esta unión entre Pasión à Resurrección de entre los muertos à Perdón de los pecados, no se interrumpirá. Unamos, lo pide Papa Francisco, los Sacramentos de Eucaristía y Reconciliación. ¡Digámoslo! ¡Seamos creativos! //

La Iglesia: Una cadena de testigos del perdón. En Hechos, la conversión va unida el perdón de los pecados.Entre las muchas citas, leo la respuesta de Pedro ante el Sanedrín : “Dios lo ha exaltado con su diestra, haciéndolo jefe y salvador, para otorgar a Israel la conversión y el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que lo obedecen” (Hch 5, 31-32) Podíamos leer (Rom 4, 24-25); pero me paro en (Ef 2, 4-7) “Dios, rico en misericordia, por el gran amor con que nos amó, estando nosotros muertos por los pecados, nos ha hecho revivir con Cristo – es pura gracia—; nos ha resucitado con Cristo Jesús, nos ha sentado en el cielo con él, para revelar en los tiempos venideros la inmensa riqueza de su gracia, mediante su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.

La primera carta de Juan, es toda ella invitación a vivir este perdón de Dios. En su Apocalipsis las siete iglesias se convierten de sus pecados. (Apc 2 y 3)

  • La Iglesia sabe, ha vivido y ha predicado que el Señor Jesús es Amor, es Perdón, es ¡Vida eterna para nosotros con Él!
  • 4º LOS MODELOS DE CONVERSIÓN

Sería interesante, imposible ahora, acercarnos a la conversión de grandes creyentes en Jesús: San Pedro, que niega tres veces y confiesa otras tres. // San Agustín // San Francisco de Asís // San Ignacio de Loyola // Edith Stein,  por acercarnos más. Sería necesario hablar de la primera y segunda conversión. Tienes luz en el Catecismo de la Iglesia Católica (1426 al 1433). Pero nos desborda. Sólo, unos rasgos de la conversión de San Pablo que cuenta él mismo y escribe San Lucas.

La disposición a cambiar, el “convertíos” del Bautista ya es gracia, es luz divina, que al cegar a Saulo, lo llevó a creer. La conversión de Pablo fue creer en Jesús, muerto y resucitado, abierto a la iluminación de su gracia divina.

Saulo comenzó en la escuela de Gamaliel, no fue cobarde. Esa disposición maduró en el encuentro con Cristo resucitado, y fue un encuentro que lo hizo cambiar radicalmente. La salvación, que buscaba como buen alumno, no dependerá ya de las obras realizadas según la ley, sino del hecho de que Jesús murió por él y ha resucitado para asegurar su esperanza. Convertirse es creer que Jesús se ha dado por mí; muriendo en la cruz y resucitando, vive conmigo y en mí. Confiándome a la potencia de su perdón, dejándome tomar de la mano, puedo salir de las arenas movedizas del orgullo y del pecado, de la mentira y de la tristeza, del egoísmo y de toda falsa seguridad, para conocer y vivir la riqueza de su amor”.

Pablo no llegó a la conversión siguiendo un proceso intelectual que le convenciese a cambiar de estilo de vida. Este cambio de manera de pensar se realizará, y con él el cambio en la manera de vivir. Pero el cambio primero, del que él no renunciará ni un instante, fue ese encuentro con Cristo, o de Cristo con él, porque “estoy crucificado con Cristo; vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí. Y mi vida de ahora en la carne, la vivo en la fe del Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí” (Gal 2, 19-20)

5º. – ESTO ES LA CONVERSIÓN

Es fuente de alegría; puertas abiertas a las aspiraciones más nobles: Vivir, ser feliz, ser servidor. Descubro el amor de Dios manifestado en Jesucristo. Comienzo a confiar en ese amor del que Jesucristo me habla. Echa fuera el temor que me ahogaba, al contar sólo conmigo. Como hasta ahora el amor nacía en mí, tenía que morir con mi muerte.Ahora que el amor nace en Dios, se hace humano en Jesucristo, sufre la muerte más injusta, y al aceptarla fiado en el amor del Padre, ese amor vence a la muerte, es un amor sin muerte, es un amor eterno. El amor existe porque es eterno. Entiendo que esa verdad, esa luz tenía que llegar a mí y a todos. Entiendo el papel de la Palabra. Entiendo con luz nueva tus Sacramentos. Pablo tuvo que bautizarse al instante. Tiempo tendría de madurar en segunda conversión. Entiendo el honor de ser testigo.

Acepto las consecuencias. Me fío. No sólo porque Dios podía hacerlo, sino porque sé que lo ha hecho: Ha entregado a su Hijo a morir sin causa alguna, y lo ha resucitado sin permitir conocer la corrupción. El amor lo resucita, da muerte a la muerte, lo sienta a la derecha del Padre sólo unos días después para que los discípulos puedan ser testigos del triunfo nunca pensado, del amor sobre la muerte. Ahora todo es coherente. Dios hecho hombre, para ser luz en la duda más existencial, la de la muerte; la mía y la de los míos. Gracias, Señor Jesús: Al aceptar el encargo del Padre de ser igual que yo, de morir como yo, garantizas que nada, ni la muerte, puede parar tu amor. Tu amor no es algo del pasado. Es amor a mí, es cercanía a mí y a todos. Me fío de ti en mi vida, en mi muerte. Quiero conocer tus caminos. Acepto ser testigo.

Hablo para este momento: En medio de tantas líneas torcidas, Dios escribe en líneas derechas de servicio y gratuidad. Pregunto. ¿Tenemos tú y yo la necesaria seguridad para anunciar hoy la conversión como oferta de Amor de Dios? Porque, si no lo hacemos, si no somos fieles, si no vivimos la alegría, habrá una anemia de amor, que es pandemia mucho más grave.

TRIBUNA 3ª – APORTACIONES

Y PREGUNTAS

Evangelina  – Acabamos de escuchar el resumen que el P. Valdavida ha hecho del tema más amplio que recibimos. ¡Gracias!

Ahora pasamos a conocer las aportaciones y las preguntas que nos habéis enviado Ana y Javi; Carmen y Elena; Isabel; Gabi, Juan, Javier, Mª Jesús; Rosa y Juan; y el P. Valdavida. Yo también hice mi aportación.

Procedemos de esta manera. Presento, primero, las aportaciones; después irán las preguntas. Como en unas y en otras hay coincidencias, en lugar de presentarlas por personas, lo hacemos por temas, tomando las palabras de cada escrito. Están redactados con el tinte personal de cada uno. Si al reunir varias hemos reducido algo el texto, lo hacemos siendo fieles.  Siempre se podrá mejorar, si fuera necesario. Habrá más días.

APORTACIONES de carácter general

  • El documento en sí, me parece perfecto para formación y reflexión, máxime en este tiempo. // Muy bueno y muy completo el documento, base de trabajo, sobre todo en el aspecto teológico y bíblico.  
  • Echo en falta en este tema, el valor del sacrificio; no me refiero al de Cristo por nosotros (que sí está), sino el sacrificio como una forma de llegar a esa conversión, y yo uniría sacrificio y alegría.
  • A la pregunta que venía en el tema  sobre la importancia del sacramento de la reconciliación, aporto: Radica en el amor de Dios, en la experiencia del encuentro con Cristo que es Amor; sabemos que la perfección la alcanzaremos cuando resucitemos con Él, pero mientras tanto debemos esforzarnos en mantener limpio el espejo de nuestra alma para dar a los demás el reflejo más fiel del Dios-Amor.
  • Según empezaba a leer el documento, a propósito de la conversión, me equivoqué en la lectura y cambié de conversión a conversación. Fue sin querer, pero enseguida pensé que conversión tiene mucho de conversación: diálogo entre Dios y el creyente. Ese diálogo es el punto de partida y el punto de llegada; luego tendrá diferentes manifestaciones en la predicación, pero es sin duda, origen de la conversión.
  • Una aportación pide que se aclare el texto de la página 4 “en  la víspera de la pasión”: Al decir:  “haced esto en memoria mía”, perpetúa su valor sacrificial y vicario, nos devuelve a la alianza en fidelidad, cura la ruptura que causa el pecado. No entendemos el término “vicario”. Y si   las alianzas ¿no son siempre de fidelidad?
  • La parábola de los dos hijos nos hace pensar en nuestra actitud y postura frente a la conversión: ¿En cuál de los hijos nos situamos? ¿En “no pero sí”, o al revés?
  • Es cierto, Mateo, Marcos y Lucas lo dejan claro. Y Juan y Hechos nos dicen el cómo hacerlo: dispuestos a “recibir la fuerza del Espíritu Santo para ser testigos”. Escuchar a Cristo y tarea de la Iglesia. Dos niveles, en orden. Primero: escuchar a Cristo. Segundo: la predicación.

APORTACIONES tomadas de la piedad popular y de liturgia

  • En el Rosario, el tercer misterio de los luminosos: “Jesús anuncia el Reino e invita a la conversión”.  Perfectamente unidos anuncio del Reino y conversión.
  • El Vía Crucis une penitencia y conversión a la Pasión de Cristo.
  • El “Señor mío Jesucristo”… el “Yo, pecador” unen conversión y penitencia a la intercesión de los santos y de María para el perdón.
  • En la Eucaristía, el arrepentimiento está desde el inicio, la súplica “Señor ten piedad”. Me impresiona en la consagración del cáliz, la Sangre de Cristo entregada “por vosotros y por muchos para el perdón de los pecados”. Habría que pensar en el “Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo”. Solemos darle poco relieve, muchas veces tapado por el canto de la paz.
  • El Padre nuestro, en la misa y fuera de ella es deseo de conversión, al pedir que “se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo”. Más llamativa es la exigencia de ser consecuentes cuando pedimos al Señor que perdone nuestros pecados como nosotros perdonamos. No sería auténtica si no unimos el doble perdón.

Escuchamos el punto de vista del P. Valdavida a estas aportaciones

Evangelina

Seguimos por las APORTACIONES … “en la situación actual”

  • Podemos  vivirla también como una llamada a la conversión, como momento de gracia que nos ayude a priorizar las cosas, las personas que realmente importan en nuestra vida.
  • En estos momentos de confinamiento. Curiosamente, la pandemia ha llegado casi a la par en que celebramos la Anunciación. //  Íbamos muy deprisa en la vida, corriendo, sin dedicarle tiempo a la familia, // ni a Dios, // celebraciones «espectaculares», pero en muchas ocasiones con falta de espiritualidad. // Este año estamos viviendo una Cuaresma, en confinamiento. No se podrá celebrar la Semana Santa en las calles. // Hemos tenido que volver al «recogimiento» de la oración personal y familiar // Estamos pasando tiempo con la familia // nos estamos fijando más en los vecinos, en los que nos rodean //  Creo que realmente estamos en un tiempo de Conversión.
  • Frente a tantos sentimientos de ser importantes, un pequeñísimo virus viene a bajarnos los humos: Dios nos quiere más humildes.
  • Frente a tanta explotación injusta, tanto abuso y maltrato a la naturaleza, Dios nos quiere más respetuosos con la Casa común, más justos y ecuánimes, y más solidarios.
  • Es un tiempo precioso y preciso para ser testigos de esperanza, de alegría ante esta situación. Hay miles de actos de solidaridad ahora mismo.  ¿Se perciben sólo a nivel humano? Está bien. pero como cristianos, ¿se nota nuestra presencia?
  • Este tiempo de Cuaresma, tal vez nos está pasando algo disuelto entre acontecimientos y, sin embargo, el confinamiento nos concede mayor tiempo para hablar con Dios, ¿lo estamos aprovechando? No llega la conversión sin la oración.
  • Escuchamos su punto de vista a estas segundas aportaciones

Evangelina

Pasamos a nuestras PREGUNTAS agrupadas en bloques

Bloque 1º – Ante la situación actual

  • Escucho con respeto y a la vez con fidelidad a la verdad, la pregunta muy dura que he oído estos días: “Dios… ¿Dónde estás ahora?
  • ¿Vemos realmente que en nuestro ahora el Señor nos está pidiendo que cambiemos?
  • ¿Vemos que el modo de vida, de sociedad no es el que Él quiere?

Bloque 2º – Mi conversión

  • ¿Es posible la Conversión sin tener Fe, o van unidas, de la mano?
  • Mi seguridad en el amor de Dios ¿llega hasta mirar mi muerte, la de los míos desde el amor todopoderoso de Dios que resucita a su Hijo? Nos sentimos convertidos a la fe en  Jesucristo?
  • ¿Me pregunto cómo vive Cristo en mí, cómo permito yo que la vida mía se asemeje a la de Cristo? ¿Quiero vivir como Cristo ahora, en este tiempo?
  • ¿Por qué es tan necesario ratificar ese «Si» a Jesús?
  • ¿La Conversión es para siempre o es un reto diario, que, a lo largo de mi vida hace que cada vez me acerque más Dios?
  • ¿Cuáles serían las fases de una verdadera conversión?
  • Los caminos para encontrarnos con Dios son diversos. (Supone que ya ha habido ese encuentro) ¿Cuáles son los medios principales para no fallar en la conversión?
  • ¿Miro, humilde, mi pecado o me escondo diciendo que no hay pecados?
  • La conversión para nosotros ¿es camino que hay que recorrer?
  • ¿Vivo la confianza en el perdón total y definitivo a la hora de mi muerte? Supuesto mi arrepentimiento y la súplica de perdón, o sea,  mi conversión personal previa. (Un testimonio que cita no hay tiempo de leerlo.)

Bloque 3º – La conversión. Matices en este “hoy”

         Si, ya sólo por eso – por la lección de humildad y de responsabilidad con la Casa común – es necesario hablar hoy de conversión…

  • ¿Cómo descubrir hoy esa perla y ese tesoro que es la conversión? ¿Cómo hablar de ella?
  • ¿Será una ocasión para habituarnos a leer los acontecimientos de nuestra vida en clave de Cristo y pasar a la vida más interior de fe?
  • ¿Dedicamos tiempo real a escuchar a Cristo, a orar, a conocer y acoger y vivir la Buena Noticia? ¿Cómo descubrir el amor del Padre como centro de mi existir?  // He aquí la clave y el punto en el que fallamos muy a menudo. Y queremos pasar al segundo nivel de la predicación.

Bloque 4º – La alegría,  diseño de Dios para mi conversión

  • La alegría es parte integrante de la conversión. ¿Por qué a veces los cristianos no damos ese testimonio de alegría?
  • yo uniría sacrificio y alegría.

Bloque 5º – Nuestro honor de ser testigos

  • «La conversión es invitación para todos» ¿Qué supone para quienes ya estamos comprometidos en distintos grupos o movimientos de la Iglesia (catequesis, grupos de oración…) esa conversión?
  • ¿Tenemos tú y yo la necesaria seguridad para anunciar hoy la conversión como oferta de Amor de Dios?
  • La conversión es un SI a la persona de Jesucristo. ¿Por qué a veces los cristianos, después de haber dado ese Sí, no somos del todo consecuentes?
  • ¿No estamos dejando los cristianos que nos roben la luz cuando asumimos que la fe se vive sólo de forma privada? ¿No estamos ocultando esa luz?
  • Hay una cita de San José. Nuestros padres le pedían una buena muerte. Por supuesto la muerte  corporal, pero sobre todo, una buena muerte espiritual en la gracia de Dios. (Sé que el P. Valdavida quiere añadir algo)

Pero… sigo con el …

Bloque de última hora – Javier Ilundáin

Me ha interesado mucho, querido  Pepe Valdavida, desde el título, el tema que propones: Me suena a  escucha directa de una orden de Jesús: CONVERTÍOS  – Encargo y gozo. Y en seguida formulas una pregunta:  

¿Tenemos la seguridad para anunciar la conversión?

Yo mismo me pregunto y te pregunto: ¿Tenemos esa convicción que S. Pablo formula en el capítulo 8, 28-39? Llega a decir que en la contienda entre nuestros temores y el perdonar de Dios, siempre ganará el tirón de Cristo. Dice el apóstol: “Nada podrá separarnos del amor de Dios” ¿Estamos convencidos de que el perdón de Dios es otra cosa y sabemos transmitirlo? ¿Podrá el hombre a la hora de la verdad,  resistirse tanto que logre – por perverso que sea – quedarse sin el cielo que El Señor nos tiene preparado desde siempre?

Y formulo otras cuestiones que me han surgido al oírte:

1ª. Los hombres y mujeres que no conocen a nuestro Salvador ¿podrán descubrir en qué dirección han de ir por esta tierra? ¿No tendremos que estar convencidos nosotros de que en el corazón de todo ser humano ya está sembrado el deseo de dar con el camino que lleva más allá que todas las sendas que andamos en esta tierra, de ir en sentido contrario de una humanidad que puede llevar a cabo planteamientos bárbaros?

2ª. Ahora que estamos tan tocados con la realidad del corona-virus, ¿no nos surge el pensamiento de que Dios, creador de este mundo, cómo no toma cartas en el asunto y para la epidemia a la que nosotros no sabemos cómo ponerle freno? ¿Cómo no hace desaparecer la esclavitud del hombre por el hombre?

3ª. A la hora de la verdad, ¿puede convertirse el malvado? Lo que vemos hacer a determinadas personas perversas nos hacen pensar que es muy, muy difícil. ¿Cómo puedo transmitir desde mi sacerdocio que el perdón de Dios es otra cosa?

4ª. Saber perdonar  de verdad es muy difícil, pero muy necesario. No podemos caminar por la vida llevando encima el peso de los rencores, el recuerdo permanente de los dolores y las traiciones que me causaron. Lo pedimos en el Padrenuestro: Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden…¿Cómo no usamos con más frecuencia el sacramento de la penitencia?

5ª. Estamos convencidos de que Dios no sabe perdonar a medias. Perdona y olvida. No nos deja “como nuevos”, sino “buenos del todo”.

APORTACIONES QUE LLEGAN DESPUÉS DE LA GRABACIÓN

Tribuna 3ª.- Proyecto ECPE

Aportación de Mª Carmen Miguel y Pedro Nieto  de Valladolid

Sobre la Conversión

(Comentario previo: El desarrollo del tema enviado me ha parecido demasiado denso, complicado y que toca tantos conceptos que no ayuda a concluir cual es la conversión.)

Me quedo con la frase: “convertíos y creed en la buena noticia”. La conversión requiere entonces: primero un encuentro con el que da la “buena noticia” y fiándose de Él creer en lo que dice y vive. Su ”buena noticia” fundamental es “Dios es nuestro Padre, nos quiere a cada uno de nosotros como hijos y,  en consecuencia, todos somos  hermanos (con lo que esto implica). Nuestra vida tiene un horizonte de sentido.

Si lo esencial es que todos somos amados y estamos hechos para el amor, el pecado es todo lo que nos impide o aleja de nuestro propio ser. El pecado no hace daño a Dios sino a nosotros.

El Sacramento del Perdón sería la celebración en la Iglesia de un regalo de Dios, su perdón incondicional. Dios nos perdona con un amor gratuito y el Sacramento nos ayuda a creer en ese perdón. Claro que requiere reconocerse pecadores  para poder acoger este regalo y ser consecuentes.

Nota final: Me parece muy triste que el enfoque que se ha dado del Sacramento de la Reconciliación, haya alejado a tantas personas del mismo y de sus beneficios.