UN SACERDOTE PEREGRINO EN LA VIA PULCHRITUDINIS

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EUCARISTÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

Nuestro Santuario, centro de la Comunidad de Comunidades, fiel a la llamada de la Virgen de la Vega, fue marco para la celebración de los cincuenta años de sacerdote de D. Valentín Miserachs Grau, compositor y Director de la Capilla Musical Liberiana de Santa María la Mayor, de Roma. La comunidad  comenzó la Eucaristía dominical en torno a la fuente bautismal. Que sacerdocio y Eucaristía sólo se viven bien, si vamos a la fuente y raíz de la vida nueva.   VEG_6020

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El sacerdocio apareció en su dimensión familiar, cuando recibió el obsequio de una fotografía de su partida de bautismo leída en clave hermeneútica de la pastoral de esta Comunidad. La mesa de la Palabra, en ese dueto de Antiguo y Nuevo Testamento, habla de la generosa y desinteresada preocupación de Abrahán, modelo de servidor, que lejos de preocuparse sólo por sí mismo, mira con insistencia reverente a las necesidades de los otros, y será norma del creyente futuro invitado a confiar en el amor del Padre, atento siempre a nuestras necesidades, si sabemos reconocerlas con humildad. Escuchamos a San Pablo entonar para los de Colosas un himno a la vida nueva, la que recibimos en el bautismo los sepultados con Cristo y con Él resucitados a esa vida nueva, sólo por haber creído en la fuerza de Dios que lo resucitó. Cristo presente sacramentalmente es adorado con fe actualizada, al oír las palabras de su sacerdote, pronunciadas por nosotros y por todos, en la obediencia de la fe, que realizan así el memorial de su muerte y resurrección.

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  CONCIERTO DE MÚSICA SACRA

La tarde se vistió de gala con el estilo y la belleza de un Concierto de Música Sacra ofrecido por dos expertos en el peregrinar por esa Via pulchritudinis.

VEG_6100     Paso ágil sobre las teclas del piano era la intervención de D. Valentín, animador del camino de la belleza con alumnos de todo el mundo en el Pontificio Instituto para la Música Sacra, o en la Capilla Musical del primer templo mariano del Mundo. Ana Clara Vera Merino, devota de la Virgen de la Vega, aporta en este Concierto su voz rica en  modulaciones de Soprano lírica, puesta al servicio de las grandes obras clásicas (J. S. Bach; F. Schubert; Ch. Gounod y  Bach;  F. Durante,  C. Franck) y de los contemporáneos, F. Rodríguez Bas y el propio Valentín Miserachs, quien, además de otras muy hermosas creaciones, es autor de la música para la Oración del devoto a la Virgen de la Vega y para del Himno, que abrieron y cerraron el Concierto.

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Desde su imagen de Madre y Señora de estos valles y estas Loras, bellamente iluminada; teniendo como fondo la vidriera de la Visitación, de cuyo cartón es autor el artista y profesor Iturgáiz, María, aceptando su humilde pequeñez, canta, y ha inspirado creaciones musicales, tantas y tan bellas, en todos los tiempos.

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Cantar con María y ante Ella, Madre de Dios hecho Hombre, es caminar como Ella por los montes de la historia y decir bellamente que su Hijo es el más bello de los hijos de los hombres, y, cuando decimos que es bello, damos un paso más, y reconocemos, no sólo su capacidad de ser conocido, y por eso, de ser amado, sino afirmamos que nos atrae por un reflejo de luz – Él que es Luz de Luz – capaz de suscitar en nosotros la admiración. El esplendor de su luz, nos manifiesta, nos hace cercano al Padre. ‘Felipe, quien me ve a mí, ve al Padre’ (Jn 14, 9).

Con San Agustín, en su tratado ‘De música’, hallábamos justificado el paso dado esa tarde, al pedir a la música que fuera síntesis de nuestra acción de gracias y de nuestra admiración por lo bueno, que es el sacerdocio para el creyente. En su pregunta, que es respuesta, el gran Santo nos ofrecía la mejor justificación al atrevimiento de haber invitado a reservar en el horario de esta tarde un tiempo para la belleza:

    Num possumus amare nisi pulchra ? ¿Acaso podemos nosotros amar otra cosa, que no sea lo bello?

Lo dijisteis, una y otra vez, con los aplausos en un crescendo más intenso y prolongado, los participantes en el Concierto. Lo dijo y rubricó vuestro aplauso final a la pregunta acerca de si sería bueno programar otras manifestaciones de la belleza; si, dada la pequeñez de nuestro Santaurio, podemos seguir, como Ella, por este camino de la belleza.

Gracias por decir calurosamente que sí. Anima oírlo.VEG_6112

Que Ella, Sta. María del Magnificat, nos ayude

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